domingo, 12 de agosto de 2012

Un lugar donde quedarse

En cada despedida está ella.
Desde el coche, 
diciendo adiós incansable
hasta desaparecer.

Su habitación no se ha tocado
desde aquel día.
Y todos los veranos vuelve a tener
siete años, trece, dieciséis.

Sueña con amar y errar
hasta encontrar un lugar donde quedarse.
Entre alcohol y manos extrañas, 
una canción distinta cada noche.

Polvo y tierra en sus zapatos
recién limpios.

Enredó su pelo hasta no importarle.
Caminó aún más lejos de lo que se propuso.
Me dijo: aquí te llevo. 
Y tú, quédate con esto (nada).

Deshaciéndome, como cada septiembre.
Reptando entre paredes lisas y rugosas,
haciendo sangrar mis nudillos.

Volviendo a ella y sus caprichos, 
a mis hermanos, que no están.
A las mañanas de tele y de piscina,
a tu cama, cada año más pequeña.

Ya crecerán los chicos.
Los chicos se hicieron grandes, 
aprendieron también a olvidar.

En su ventana ya no hay cristales.
Su mirada no está tan viva.
No reconozco su voz.

lunes, 30 de julio de 2012

Qué putada, Carlota

... Y así superamos juntos
el domingo.

Me bastaba mirarla: 
Su pelo rojo, sus pocas palabras,
su respuesta siempre ingénua.
Tremenda.

Tenías un verano enterno,
tu propio cuerpo dejó de estorbarte.
Subías escaleras de dos en dos.

Suelo llorar, decías,
y todos sabíamos 
que te faltaban razones.

Pasé horas nadando
entre los dibujos de tu espalda
mientras tu dormías.

... Y en tu habitación
el tiempo se detiene 
y vuela a la vez.

Fuera de nuevo el bullicio estallaba.
Respira. Respira otra vez.

A las once Carlota vuelve a casa.

Lo conseguimos,
no era tan difícil.

lunes, 9 de julio de 2012

Harsuf

Agarro a mi musa del pelo en cuanto la veo pasar.
La beso hasta tragarme toda su saliva.
Ella me ofrece: sus piernas, su sexo, sus ganas, su cansancio.
Los lugares donde no ha viajado,
todo aquello que dice que le gusta. 

Obviando que ama y odia a partes iguales.

Esta vez no te me escapas.
Y me vuelvo humo, vapor invisible.
Floto en el cuarto de El Chico al que pese a mi empeño no llegué a querer, 
en esos días llenos de hormonas, apatía, de tanto calor, tantos gritos y silencio.

Tras un portazo oportuno
ya van años sin vernos...
Caminaste lejos.

Qué importa ahora todo lo que antes importaba.
Te regalo mi mirada, y mi atención, que no es poco.
Rozo la tierra en esta cama: deseos que también algúna vez fueron inquietos.

Después pasaré lista a mis errores, como siempre toca.

Y tu te irás con la cabeza gacha, 
intentando todavía encontrar palabras
de un idioma al cual no pertenezco.

Esto es arena, esto es mar, esto es el aire que respiras.
Tus manos arden, me queman, decido fundirme 
como agosto en el asfalto.

Esto es ahora Hong Kong, canta Springsteen: The River.
No más tiempo para perder.
Tantos kilómetros, y yo aún virgen.

martes, 19 de junio de 2012

Hecho

Demasiado alto.
Demasiado rápido.
Ya sabes, 
abrir las alas
y no encontrar momento
de volver al suelo.

Me asomas a restos de tu mar, 
y decido quedarme allí para siempre,
junto a su voz, a su ir y venir, 
su atardecer diferente cada día.

También a ti aprendí a amarte
lejos de quien creí haber sido hasta entonces.
Apartando la evidencia, 
tan insistente...

Así crecimos, 
siendo lo que siempre fuimos, 
vistiendo la misma ropa, 
cruzando las mismas calles.

Y si te encuentro?
Y si dejo de buscar y no encuentro?

Mañana hablamos, dices.
Y me calmo porque quiero:
Tu sexo desconocido, 
tus ganas de seguir viajando.

Tu torpeza, tu tacto tan frágil.
Tu media sonrisa, tu orgullo, 
tu rabia en el fondo.

Quisiste olvidarme, 
what a nightmare, you left me.
Pasaré la noche en la noria, 
deseando que esta vez me entiendas.

Rozando el polvo con las manos
y el cielo con los pies.
Dejándome dormir, 
sin horas, sin sábanas, sin ruido.

sábado, 2 de junio de 2012

Nadie ve como nosotros

Se apagan las luces y nace el artista.
Como a cada momento te desnudas 
y me comprometes a sonreir a tu complicidad.

Que nada de lo que conocemos se encuentra cerca, 
ni tampoco demasiado lejos.
Ni hay zapatos, ni conversaciones, 
ni argumentos incómodos.

Silencio llegó y se quitó el disfraz.
Pensamos: quizá se refirieran a esto,
cuando tanto se ha hablado y tan poco
se ha sabido.

Nunca - Siempre.

Y hoy me cuesta recordarte.
Tanto empeño por convencerme 
en no crecer...

Es: aprender a despedirse, no sufrir más afonías, 
creer que ahora sí lo sabes todo. 
A veces, preferir olvidar.

Es que terminaron los días de ensayo y error, 
el peligro en la escoliosis, 
saliva, saliva, saliva.

Decidir qué si y qué no
desconocer la nimiedad de cualquier asunto.
Imaginar...
Eso dicen.

Juego empapada en sangre
entre cuchillos y heridas abiertas.
El tiempo también anida entre vosotros.

Tras vuestras ventanas,
en cualquiera de estos frascos, 
bajo tu pantalón, pegándose a tu piel.

Caminas sin prestarle a penas atención.
Confirmo el placer de desatarme contigo, 
saltando entre tu cara de sorpresa 
y tu risa imparable.

Querría también aquellas tardes, 
Nueva York en los setenta
junto a Sandy, Patti y Robert.

Magia en la punta de mis dedos.
Que llueva, que se haga denoche.
Dormirme en el asiento de atrás de cada coche.
Sufrir un abandono en cada ciudad extraña.

sábado, 14 de abril de 2012

Sábado

Enamorada de las ganas de enamorarme,
de esta Tierra que desprendes al andar,
del polvo, de todos los desiertos.
De las sonrisas difusas que te inquietan.

De este miedo al asomarme a los barrancos,
del calor de tus brazos que prometía no soltarme.
De despeinarme, de que se me corra el rimel,
de que tanto viento al final logre asfixiarme.

Dices para nadie: extraño lo ausente.
Ella, que no despega sus manos de la verja,
que tiembla de frío esta noche,
pero aún imagina que esperas a que vuelva.

No lo entiendes...
Una maraña de hilos sin desenredar,
y yo dándole vueltas.

No inventes, no inventes.
No saques los dedos del bolsillo,
mantén la mueca serena.
No inventes...

Cantaba: Move over, move over.
There´s a climax coming in my way.

martes, 27 de marzo de 2012

Primavera. Verano. Otoño. Invierno.

Toc. Toc. Toc.
El tiempo se para.

Se detienen tus tardes, con su sol, con sus sombras.
Toc. Toc. Toc.

Mil lagartijas.
Tu mirada inquieta, también se ha parado.
Y ya estos pies no son míos, ni tampoco estas uñas.
Enmudecí hace mucho, mi garganta no aguantó.

Toc. Toc. Toc.
El agua fluyendo, la magia en los charcos.
Las hojas en otoño sobre el suelo: Crash! Crash!

Permaneciste inmóvil viendo los peces morir en el barco.
Sin su aire, lejos del mar.
Y atrapaste derrepente su inercia a morir.

Muriendo, viviendo.
Toc. Toc. Toc.

Mil Lagartijas.
Toc. Toc. Toc.

De nuevo tu tacto.
Toc. Toc...

Y tus calles vacías...