lunes, 19 de diciembre de 2011
Yo también tuve tu nombre
una voz desconocida.
Con ideas extraviadas
y el sexo ya en el olvido.
Tengo tantos amigos como fugas invisibles.
Tengo, ahora, toda la suerte del mundo.
Recuerdos tan valiosos como el humo...
y los cigarros del amigo que sueña y se desvanece,
y se deja, poco a poco, desaparecer.
Yo también tuve tu nombre,
y tu sabor, y tus orgasmos.
Yo también fui en un momento tu vida.
Y tú:
Todas las calles,
Madrid en otoño,
coches que esquivan,
afonía,
tacto de líquido helado sobre mi piel.
Fuiste el desengaño, tantas lágrimas...
Una tarde entera sentada a la puerta de tu habitación.
Aquella oscuridad tan asfixiante.
Cocaína atascando tus venas,
fluido espeso es tu sangre,
y nulas tus ganas de hacer cualquier cosa
más allá de amar.
Me quemo,
me deslizo bajo el fuego.
Y te tiendo mi mano
en esta amistad tan ciega y tan a toda costa.
Como los hermanos que ansié recuperar,
como todas las poesías que no llegaron a crearse.
viernes, 11 de noviembre de 2011
Ella dice:

- Tu cómo superas esos momentos?
- De tristeza?
- ... Sí.
- ... ... Estás bien?
Esquivando los golpes, obviándolos.
Haciendo amigos donde quedaron cenizas,
llenando de luz las pupilas,
tratando de olvidar y recordar con la misma facilidad
con la que suelto tacos y agujereo la ropa.
Y fumar solo un cigarro y llenar de aliento mis pulmones.
Que vuelva el Chico-Pantera con su sonrisa,
y aquellas carreteras,
y todo el sol.
Y lo que tuvimos.
Y lo que estuvo por llegar...
lunes, 19 de septiembre de 2011
¿Tengo pinta de tener pasta?
Por La Chica del Barman, y por el buen Barman del Diplodócus, los días clave de planes inprovisados, las expectativas tangibles, los soplapollas con sombreritos que pululan a nuestro alrededor, por tus frases sin pies ni cabeza (y no empecemos que luego dices que te grito), nuestra litrona, nuestras pringles y las noches enteras en el 2 de Mayo.
Por la magistralidad con la que esquivamos balonazos y borrachos de charla incansable, por lo buen rascador que eres, por los meses y meses que hace que queremos pasar un fin de semana tenebroso, por la gente que nos encontramos "casualmente", por los helados que acreditan nuestra identidad como espías.
Por reírme como me río contigo pese a que me percibas como a un perro verde, y en ocasiones nuestra relación se base en que yo invento una conversación con un interlocutor imaginario y tú intervienes de vez en cuando cambiando el curso de la misma. Porque gracias a tí he mejorado considerablemente la técnica de posar la lengua sobre el hombro. Por aquel sábado de noche en blanco que culminó con la frase "tengo una lombriz en el culo" tras el accidente por el cual casi matas a Nacho.
Que no me sigues el hilo cuando te tiendo la cohartada perfecta. Que te apuntan a la luna y miras al dedo... je. Porque aún sabes jugar, y de vez en cuando demuestras que tienes un oído musical portentoso. Tu memoria intermitente, tus botitas, tu gorra de beisbol y tu uniforme de chico del travelling.
En fin nene, no acabaría...
Necesitamos 100 pavos!!
viernes, 27 de mayo de 2011
Sans Diosa
Este es nuestro momento, le digo al Chico que Nunca Ha Dormido.
Esta es nuestra lucha, nuestra afonía, estas, limpias y sucias, son nuestras manos.
¿Qué tienes, qué debes, cuánto vales?
Has quemado tus uniformes, tu aparato dental,
has revuelto todas las piezas.
(Averigua ahora cual pertenece a cada caja).
Cada vez me asusto menos, o lo finjo mejor.
Cada vez nado más rápido, me muevo con agilidad.
Me sé vestir para cada ocasión.
Estrategias impecables para perseguir metas siempre dignas.
Entre estas letras mando solo yo, dejándome llevar.
No te creas que me has atrapado,
soy la anti-garantía de que esta noche consigas follar.
Mis sueños avanzan demasiado lejos,
y cada vez son menos los candidatos que se atreven a mirar su distancia.
El miedo paralizó a todos los anteriores aspirantes,
pero de cada uno guardo momentos, palabras, admiración...
Secuencias brillantes y una puerta abierta:
siempre tendremos una próxima vez.
Hoy que gritamos como nunca,
que me excito sin control.
Hoy que damos la vuelta al mundo,
que me despierto temprano.
Ahora que los deseos de verano me hacen caminar,
que me inunda esta líbido tan sana,
que me enamoro de cada mirada, cada objeto,
cada idea sorprendente.
Hoy que ignoro a los cotillas,
que vuelvo a echar tanto de menos el mar...
El mar.
Que el tren se para a destiempo,
el hambre causa estragos,
me cago sin vergüenza en los más prestigiosos analistas.
La Chica Enigma y el Corazón Rubio también lo saben,
y Seik, que quiere jugar.
Y también todos los que disimulan
porque su encierro amenaza con arder.
viernes, 10 de diciembre de 2010
Nada que ver
Si al menos el dinero pudiera hablar y ofreciera una buena conversación...
Manejo billetes como papel mojado, pero con estas dos monedas la gasolina no me da. Ni para putas, ni para vicios a los que pretendo engancharme, ni para el último tren en caso de que quiera volver a casa prescindiendo de tu amabilidad.
Siempre la exigencia ha hecho que enfoque con precisión las expectativas ajenas, y que así las mías pasen a ser manos maternales y voz melodiosa. Y a veces incluso correo de hace años.
Que no, que todo se aprende, y de aprender nunca se deja, así que: que se acostumbren.
Ni siquiera un plan perfecto garantiza diversión. Tanta tranquilidad agita mis piernas en espasmos nerviosos. Vuelvo a aquella calle tan oculta, con la guitarra a la espalda y los deberes sin hacer.
También en otros sitios sería denoche. En Madrid también era denoche.
miércoles, 8 de diciembre de 2010
Sola

Torcidos como los sueños de La nena.
Como su intención férrea de no cumplir más años,
y quedarse en sus veinte, con la ropa de entonces,
el peinado de entonces y amigos siempre ingenuos.
Qué cansada estoy: es la hora de dar a luz,
y solo estás tú, Chico-Pantera, para aportarme calma.
Te explico serena y un tanto confusa
que no es lo mismo amar antes que después,
y tú tratas de hacerme ver, con tu entusiasmo adolescente,
que lo que sientes es certero.
¿Sabes? Voy a perderme en tu libro de hojas blancas,
y cuando consiga encontrar un rincón a mi gusto,
voy a volver a por ti.
Las páginas descansarán cerradas
y nosotros bailaremos.
Como bailamos en cuanto atraviesas mi puerta,
o cuando te ocultas bajo mis sábanas.
martes, 7 de diciembre de 2010
La tarde que te encontré

No soy quién para pedirle al músico que deje de tocar,
ni quién para ensuciarle su instrumento,
ni quién para escondérselo.
Me ofreces tu sonrisa limpia y tu tacto cálido.
(No sé qué robarte para sentirte mío).
Lleno mi mochila de piedrecitas mientras busco el camino de vuelta a casa.
Manos extrañas me acarician.
Encuentro en cada desconocido un alivio,
y dibujo bajo su piel un deseo.
Me pierdo en el humo de sus cigarros
y me vuelvo aire viciado y sabor al último bar.
Conversación improvisada.
Guardo en el bolsillo del pantalón corto de verano aquella calle,
aquel silencio, el viento frío y tu mirada.
- ¿Cómo te llamas?
- Ángela.
