sábado, 14 de abril de 2012

Sábado

Enamorada de las ganas de enamorarme,
de esta Tierra que desprendes al andar,
del polvo, de todos los desiertos.
De las sonrisas difusas que te inquietan.

De este miedo al asomarme a los barrancos,
del calor de tus brazos que prometía no soltarme.
De despeinarme, de que se me corra el rimel,
de que tanto viento al final logre asfixiarme.

Dices para nadie: extraño lo ausente.
Ella, que no despega sus manos de la verja,
que tiembla de frío esta noche,
pero aún imagina que esperas a que vuelva.

No lo entiendes...
Una maraña de hilos sin desenredar,
y yo dándole vueltas.

No inventes, no inventes.
No saques los dedos del bolsillo,
mantén la mueca serena.
No inventes...

Cantaba: Move over, move over.
There´s a climax coming in my way.

martes, 27 de marzo de 2012

Primavera. Verano. Otoño. Invierno.

Toc. Toc. Toc.
El tiempo se para.

Se detienen tus tardes, con su sol, con sus sombras.
Toc. Toc. Toc.

Mil lagartijas.
Tu mirada inquieta, también se ha parado.
Y ya estos pies no son míos, ni tampoco estas uñas.
Enmudecí hace mucho, mi garganta no aguantó.

Toc. Toc. Toc.
El agua fluyendo, la magia en los charcos.
Las hojas en otoño sobre el suelo: Crash! Crash!

Permaneciste inmóvil viendo los peces morir en el barco.
Sin su aire, lejos del mar.
Y atrapaste derrepente su inercia a morir.

Muriendo, viviendo.
Toc. Toc. Toc.

Mil Lagartijas.
Toc. Toc. Toc.

De nuevo tu tacto.
Toc. Toc...

Y tus calles vacías...

miércoles, 14 de marzo de 2012

Las ardillas de Médem

Me preguntas quién soy.
Cierro los ojos.

En qué aguas he nadado,
cuál es el humo que respiro,
cuántos labios he besado.

De todos los desiertos
guardé arena en mis bolsillos.

El cesped recién regado,
los columpios en su balanceo,
ropa que ha perdido su color.

Soy el mar de Cambrils cuando llegaba Septiembre,
soy mi bici rosa de verano,
una guitarra de acordes desafinados.

He crecido cuando he notado tu mirada.
Me he dejado cegar por el sol.

Soy el abrazo de María cuando aún no sabía hablar.
Soy también sus palabras pidiendo que no me fuera.

Soy cada desconocido que me atrapa,
unas uñas afiladas.
Promesas que todavía han de cumplirse.

Una Tierra sin dueño,
la maleta a medio hacer,
regalo de confianza sincera a los ingénuos.

Un volcán, fuego, débil.
Me derrito.
Te pregunto:
Eres capaz de entenderme?

Soy tu mejor amiga.
Soy lo peor que tu madre hubiera imaginado para tí.
Una sombra, una silueta, un sonido armónico.
Berridos, ladridos desde la calle.

Me visten opiniones ajenas,
me amoldo a cualquier postura.
Si. No.
Qué quieres escuchar?

Te propongo un juego...

Me reservo la carta más alta.
Te engullo hasta saciarme.

No malgastes ese último bocado.
Asumo que debo explicarme.
Enredo mi pelo,
identifico el sabor de mi cansancio.

Corro para coger sitio a tiempo,
me creo acompañada.

Me hacen gracia tus razones,
pero silencio las carcajadas.

Muéstrate, me dicen, no te escondas.
Hoy intocable, hoy nimia.

Y como Penélope,

cada noche descoso el tapiz que parecía acabado.

sábado, 3 de marzo de 2012

Stendhal

"He vuelto a encontrar al místico Stendhal"...

Que la fantasía nunca tuvo límites, nena.
Eso a estas alturas ya deberías saberlo.

Que el tempo aumenta
y evidencio a cada paso mi imperfección,
y necesito volver a ver a Ingrid gritar que estás loco
mientras no aguanta la risa.

Quitarme la ropa sin más roces,
y estimular todas las secuencias dormidas.

La Amiga-Mariposa cantaba,
y yo con las manos heladas,
apretando los dientes.

Cruzando las piernas
y diseñando planes
lejos de casa.

Parando en cada gasolinera,
apartándome el pelo de la cara.

En el fondo, muy en el fondo...

Dónde está hoy Christina,
el primer beso con Mario?
Dónde está mi tahúra?

Esta rabia rara,
estas ganas de calma inquieta.

Abre el baúl, nena.
Ahí va otro secreto.

martes, 21 de febrero de 2012

Y también atardeceres


Y derrepente cada esfinge encontró su motivo.
Y movió un dedo, dos, tres...

Noté tus manos agarrándome fuerte,
creí tu promesa inmediata de no soltarme.
Me dejé llevar.

Y ser nieve y fluido.
Y ser sudor de los dos confundido.
Recuerdo intenso de mañana.

Otra excusa, otro papel,
otro escenario y tus mil amaneceres.

- Tienes que irte?

Susurras: ve.

Y se despiertan todas las águilas al acecho,
y todos los caballos echan a correr.

Te imaginé...
no quise esquivarte.

Empecé con éxito este juego,
y ahora que agarro por fin la pistola...
... su frío contra mi sién...
Sólo se me ocurre esconder mi miedo
y esperar en silencio el golpe de suerte.

Si hubiera preparado antes una gran mentira,
si no te hubiera mordido hasta desangrarte...

Ahora entierro mis pies en la arena,
queriendo no ser de nadie.
Y tu retrocedes lentamente
sin mirar al suelo.

Bien, Chico-Salvaje, bien.

sábado, 11 de febrero de 2012

Como el polvo


Dime por dónde vuelas, que te alcance.
Dame tres monedas, dónde puedo encontrarte?
En la guitarra, en la voz de Carmen,
de nuevo en los bares de madrugada,
entre estas letras mal trazadas.

A golpes, meterme en tu respiración.
En tu sueño de felino agotado.

En aquel humo del que hablabas,
en los kilómetros del tiempo sin vernos.

Dices: calma. Dices viento, marea, desvarío.
Dices ahora demasiado.

Y te sigo buscando en consejos ajenos,
bellezas incompletas,
y no entiendo.

"Dejadlas morir", decían,
mientras bailábamos.

Lentos eran tus pasos, tus labios, tu tacto.
Suave tu voz.
Y callabas.

Esparzo todo el polvo, esquivo escombros:
traté de reirme del pánico,
de esta sensación de inercia tan urgente,
de las ganas de atraparte
antes de que te pudieras difuminar.

Traerte de nuevo a la habitación fría,
a la amistad de las calles vacías y en silencio.
Que regresaras a tu viaje del que tanto aprendiste.

Este era su camino, nena, contiene tu aliento.
No intentes entenderlo.
No, no intentes entenderlo.

Poco se sorprendió la Amiga-Mariposa,
dificil recuperar lo que nunca llegó a entrar en casa.

Bolsillos deshilachados.
Y tu corazón, que no para.

martes, 3 de enero de 2012

Sudor, sudor, sudor


Y bailar con todos los chicos guapos
y dejarle a él hipnotizado.

Sin más que hacer,
sin más que pedir.
Callar, reír.
Escupir sobre tu alfombra.

Ser por fin una masa informe de materia volatil.
Nombrar todos tus vicios,
dar de comer a tu jauría de panteras.

Yacer tras la mirada de Patty,
tras el cristal de su botella.

Y al contrario,
esperar siempre el caos,
y admirar su belleza,
como bien aprendimos.

Gotas de éxtasis,
cianuro,
un socavón en tu pecho.
Sudor, sudor, sudor...